Hábitos para dormir bien

Hoy día, no dormir bien o las suficientes horas se han convertido en problemas de salud muy comunes entre muchas personas de edades diferentes. Este problema conlleva múltiples consecuencias tanto a nivel físico como psicológico, desde dolores de cabeza, de espalda, de cervicales…, a cambios repentinos de humor, aumento de estrés, ansiedad y demás.

Reaprende a dormir bien con nuestros consejos para lograr un sueño sereno. Antes de comenzar con las recomendaciones es necesario establecer el periodo de tiempo ideal que una persona necesita dormir, se estima que los bebés deben dormir una media de 17 horas diarias, los niños y niñas unas 10 horas, mientras que en el edad adulta, lo recomendado oscila entre 7 y 8 horas.

Apúntate estos consejos esenciales para que tu cuerpo se mantenga saludable y con energías para afrontar cualquier tarea del día siguiente:

  • Las diferentes actividades como tumbarse para leer, ver la televisión, llamadas telefónicas… se deben realizar en otro lugar diferente al dormitorio.
  • Si no se puede dormir después de haber estado varios minutos intentándolo, hay que levantarse y probar en otra habitación o ponerse a leer hasta que tu cuerpo esté relajado y preparado para volver a la cama.
  • Es importante desarrollar una rutina y seguir siempre el mismo orden de actividades antes de irse a dormir. De esta forma organizaremos nuestro sueño y nos despertaremos a la misma hora cada día y de manera fresca.
  • Se recomienda evitar o limitar las siestas. Aunque sea favorable para continuar con buen ritmo el resto del día, con tan sólo descansar 30 minutos es suficiente, ya que si se sobrepasa provocará que por la noche cueste conciliar el sueño.
  • Nuestro dormitorio debe tener un ambiente sosegado, silencioso, oscuro y registrar una temperatura adecuada. Si se duerme durante el día, se recomienda bajar las persianas o usar un antifaz que permita tapar los ojos; si hay ruido utilizar tapones para los oídos.
    Toma nota de los aspectos que se deben evitar: el consumo de cafeína (café, té o algunos refrescos) ya que nos dificulta el sueño por la noche, sobre todo si se toma durante las últimas horas del día; las comidas abundantes que hacen sentirte pesado durante el resto del día; fumar ya que la nicotina dificulta que conciliemos el sueño.
  • Por último, el consejo que ayuda a facilitar más el sueño y por tanto a tener un buen hábito para dormir bien, es hacer ejercicio de forma regular pero no justo las horas previas antes de ir a dormir.
    No se trata de ejercicios que impliquen mucha fuerza, preparación física o establecimientos para practicarlos, sino de aquellos que estén al alcance de cada persona, como correr, caminar, nadar, etc. Mantenerse físicamente activo cada día aporta beneficios esenciales a la hora de dormir profundamente. Además, el cansancio ayuda a dormir continuadamente y reduce la frecuencia de pequeños desvelos durante la noche.

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¡Reaprende y disfruta de los beneficios de un sueño reparador!